Cómo Entrenar a tu Dragón Wiki

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No se ha terminado

El otro día escuché en un canal de Youtube que Universal se había gastado bastante dinero para poder ser el estudio que produzca la película de Como entrenar a tu dragón 3. El caso es, de verdad Universal se iba a gastar tanto dinero solo para producir una película?? Esto me da que pensar y llego a la conclusión de que DreamWorks piensa hacer más contenido de la franquicia, no digo una película sino más series o cortometrajes.
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La frase sercreta

En un capítulo de Race to the edge (carrera al borde/ hacia nuevos confines) llamado "los ángeles de Mocoso" (en España) Astrid se enteraba de que Snoutlout había utilizado su hacha para limpiar las uñas de Hookfang. Entonces discuten y Snoutlout le dice a Astrid algo que la enfada mucho, se lo cuenta a los chicos y éstos le dicen que debe huir. El caso es que nunca supimos que le dijo Snoutlout a Astrid para hacerla enfadar de esa manera
Alguien lo sabe??
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Feliz cumpleaños

😍😍😍🎉🎉🎉🎉🎉🎉
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Algien quiere jugar con migo

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Solicitud de amistad de Clash Royale
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Que bonita

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Memorias vikingas (capitulo 4)

Recien terminado hoy! Al fin pude terminar de subir un nuevo capitulo de esta serie de historias de mi pareja favorita. Esta esta basada en el tiempo que Hipo y Astrid mantenian su relacion en secreto y basandome en la veces que Astrid jalaba a Hipo para besarlo inesperadamente, por lo que en este capitulo habra muchos besos Espero les guste BESOS Y ABRAZOS INESPERADOS QUE ME ENAMORAN CADA VEZ MÁS DE TI (Hipo) Mi cerebro estaba a punto de estallar, era demasiada la información que intentaba recibir y procesar mientras iba caminando a lado de mi padre quien era el que se estaba encargando de saturarme de información sobre las múltiples cosas de las que un jefe debe estar al pendiente de su aldea, incluso me daba la impresión de que no respiraba al no parar de hablar de todo. Comenzó con dichas primeras lecciones de "como ser un gran jefe" tras una semana de que volvimos de la orilla del dragón, ya para quedarnos definitivamente. Según él, dijo que le sorprendió el liderazgo que había tomado con los chicos el tiempo que estuvimos fuera de Berk, que definitivamente ya pronto estaría listo para tomar el puesto de jefe de Berk. Así que, no ha perdido un solo día para acarrearme a cada rincón de la aldea, no he tenido un solo respiro para despejarme, no he ido a dar la vuelta con Chimuelo ni ido a la fragua, pero pese a darle esas excusas de mis demás deberes, no le importaba, debatía que esas eran cosas que podía encargarme después tras que terminara de enseñarme todo lo que tenía que saber antes de tomar mi legitimo puesto como jefe. ¿pero cuando acabarían? Por todos los Dioses, mi padre lleva años siendo jefe, era imposible aprenderme todo lo que él, por la experiencia, ya sabía. Justo en el momento en el que juraba que mi cabeza reventaría, alguien toma fuertemente mi mano jalándome con cierta violencia tras de una de las casas por las que pasábamos y estrellándome contra la pared, segundos después, unos fuertes y carnosos labios se posaron en mi boca con exigencia. Sentí mi corazón detenerse por unos momentos y mi respiración quedarse trabada en mis pulmones, para luego cerrar los ojos y dejarme llevar correspondiendo el inesperado beso con el que me tomo completamente desprevenido mi impetuosa novia, Astrid. La sentí a punto de separarse justo cuando comenzaba a disfrutar más el adictivo sabor de sus labios, pero reaccione rápidamente y la rodee con posesividad de la cintura profundizando más el beso que ella ya quería cortar. Sonreía complacido al notar que momentáneamente se sobresaltó, aunque no tardo en seguir el ritmo que yo había iniciado. -excelentes reflejos jefe – me dice sensual quedando muy cerca de mi rostro. Por Freya, esta mujer si que logra dejarme sin aliento -aprendí de la mejor…. Y un buen líder aprende de sus soldados – juego con uno de sus sedosos mechones de su cabello – tan oportuna como siempre M´lady…. Estaba a nada de colapsar por el estrés -eso noté, por eso pensé que seria apropiado hacer algo para que te relajaras un poco – pone una mano en mi pecho sin dejarme de mirar con esos hermosos ojos azules que me fascinaban – además…. Ya es poco el tiempo que puedo estar contigo desde que regresamos de la orilla del dragón – reclama con un adorable puchero que estoy seguro de que no es consciente de estar haciendo -lo lamento, mi padre no me ha dado ni un respiro sobre sus lecciones de como funciona hasta la más insignificante parte de la aldea – me sobo el hueso de la nariz en un vano intento de que mi cabeza parara unos segundos de darle tanta vuelta a toda la información – sinceramente creo que se esta adelantando demasiado con esto -yo no lo creo – me mira orgullosa – demostraste ser un gran líder al estar viviendo en la orilla del dragón -gracias, pero…. Una cosa es liderarlos solo a ustedes y otra es dirigir a todo un pueblo – veo a mi alrededor, a las personas que algún día confiaran en mis decisiones – aun me falta mucho para convertirme en jefe -Hipo, no te menosprecies – toma mi rostro con ambas manos, obligándome a mirarla, aun no comprendo cómo sus ojos celestes logran tranquilizarme tan rápido – tómalo con calma y ve aprendiendo a tu ritmo…. Todos estamos orgullosos de ti y tenemos la plenitud de que serás un gran jefe algún día…. Tu padre, la aldea y sobre todo yo estoy segura de que así será…. La única persona que duda de ti eres tú mismo – suspiro sonriendo enternecido por sus palabras, aun me sigue pareciendo increíble como siempre tiene las palabras exactas para levantarme el animo -vaya que me ha hecho mucha falta el no poder estar contigo en estos últimos días – acaricio su mejilla con el dorso de mis dedos mientras me deleito con la dulce sonrisa que me regala – gracias por estar conmigo justo cuando más te necesito – voy cortando la distancia entre nosotros y la beso de nuevo, esta vez más tranquilo, sin prisas, dándole suaves caricias a sus labios con los míos. Nos tuvimos que separar de golpe al oír la potente y molesta voz de mi padre buscándome -creo que no podrás escaparte de tus lecciones, aprendiz de jefe – bromea -era de esperarse, pero gracias a ti ya me siento mucho más relajado – le doy un ultimo beso en su mejilla - ¿te parece ir a dar un pequeño vuelo al atardecer? – le propongo susurrándole en la oreja -claro, no puedo desaprovechar que el futuro jefe al fin me de un momento de su ocupado tiempo – rio levemente -entonces, te veré al atardecer frente a la fragua – se oye de nuevo la exigente voz de mi padre pronunciando mi nombre – será mejor que vaya con él antes de que destroce toda la aldea – dramatizo, aunque no dudaba en que si llegase a esos extremos. Estaba por irme, pero antes de si quiera dar un paso, Astrid me toma del cuello de la camisa jalándome hacia ella y reclamar una vez más mis labios en un posesivo beso que me deja con ganas de más ya que esta vez si se va dejándome con los ojos cerrados y mi boca al aire. Cuando logro procesar que ya no estaba ahí, abro mis ojos percatándome que incluso ya se había montado en Tormenta -nos vemos más tarde chico dragón – y tras guillarme un ojo con coquetería, emprende el vuelo alejándose mientras yo la sigo con la mirada, estoy casi seguro de que debo tener una expresión tonta de enamorado en este momento. No importa las veces que se las ingenia para dejarme totalmente embobado al besarme o abrazarme tan inesperadamente, nunca me cansaría de eso, siempre conseguía acelerarme el corazón o incluso que se detuviera por unos segundos, adoraba que fuese así de espontánea. Y todo comenzó en la época en que aun vivíamos en la orilla del dragón y nuestra relación era un secreto entre los dos. Tratábamos de ser lo más discretos posibles, aunque yo no podía evitar quedármele viendo cuando cenábamos o estábamos entrenando, sin embargo, ella siempre encontraba momentos en que estaba solo para jalarme y besarme en algún rincón lejos de la vista de los demás. Ya de por si yo, desde mi difícil adolescencia, suspiraba por la vikinga más ruda y hermosa de Berk a la que creía completamente inalcanzable siendo en ese entonces un pescado parlanchín, aun a estas alturas de nuestra relación se me hace increíble que ya sea mi novia, mejor dicho, mi prometida, pero, aun así, cada vez que me da aquellos besos y abrazos inesperados, hace que me enamore todavía más de ella. (normal pov) Últimamente los atardeceres le parecían de lo más llamativo al jinete de ojos verdes, cada que se le presentaba la tranquila oportunidad de contemplar alguno desde lo más alto de cualquier risco, no la desaprovechaba. Justo en ese momento se encontraba viendo como el sol se iba ocultando en el mar. Disfrutaba del aire fresco que le acariciaba gentilmente el rostro y le revolvía un poco el cabello, se dejaba relajar por los colores cálidos que pintaban el cielo, era una hora del día que parecía mágica, sin embargo, ninguno de esos factores influenció en su gusto por contemplar tal maravilla de la naturaleza, no, bien sabía que la verdadera razón tenía nombre y apellido. Astrid Hofferson. Quien sabe cuantos días han trascurrido tras que la hermosa vikinga rubia, por la que ha suspirado desde que era un flacucho adolescente, acepto ser su novia después de que sus labios se volvieron a encontrar tras un par de años, quizá una semana, quizá unos días, quizá fue un par de horas, la verdad el tiempo se le escapo como agua entre las manos desde el instante en que se besaron, incluso todavía sentía latir su corazón con euforia. Precisamente por eso empezaron a fascinarle los atardeceres, ya que le recordaba que en esa ocasión lo contemplaron juntos y abrazados. Todavía podía recordar el hermoso rostro de Astrid viendo, con un espectacular brillo en sus ojos azules, hacia al horizonte mientras recargaba su cabeza en su hombro, tenía una sonrisa tan encantadora. Fue en ese momento en que se atrevió a preguntarle en un aterciopelado susurro: "¿quieres ser mi novia?" y ella, separándose un poco de su lado, lo miro con infinito cariño, tanto que juraba que se le detuvo instantáneamente el corazón. Lo tomo del rostro y juntando sus frentes le respondió: "te tardaste bastante en preguntarlo" y le planto un fuerte pero dulce beso. Eso era un sí, al puro estilo de Astrid. A su mente le vino el recuerdo de la época en que quedo flechado por aquella rubia, entonces apenas tenía unos once años. Como era su costumbre, a su ya tan temprana edad, fue a explorar el bosque donde fue que la vio. Astrid se encontraba entrenando con su hacha, que en aquel entonces, apenas y podía sostener. La manejaba con torpeza y al tratar de clavarla en un tronco esta ni siquiera llegaba a rosarlo y cuando lograba atinarle, se caía con facilidad. Sin embargo, ella no se rendía, pese a que ya era muy notorio su cansancio, continuaba practicando hasta que tras el intento numero 112, si, los había contado, consiguió que la filosa arma quedara firmemente incrustada en el tronco. Desde entonces, nació un amor infantil por la ruda niña, amor que con los años fue creciendo, aunque por mucho tiempo ella lo ignoraba olímpicamente, luego le tuvo recelo tras que, de un día para otro, sobresalía en los entrenamientos contra los dragones. Termino convirtiéndose después es su cómplice cuando lo descubrió ocultando a Chimuelo, claro después de que casi la mata de un susto al llevarla a volar con él, pero le demostró lo magnifico que resultaron ser aquellas criaturas que por tanto tiempo consideraron sus enemigos, ese día en adelante se convirtieron en excelentes amigos y cómplices de aventuras junto con sus fieles dragones. Creyó que tener su incondicional amistad le seria suficiente pero no, paso el tiempo, así como muchas más aventuras juntos, el sentimiento por Astrid adquirió más fuerza, ya en definitiva sentía más que amistad por ella, muchas veces le era inevitable quedársele viendo fascinado en los entrenamientos o cuando iban volando en sus dragones. Se dio cuenta que nunca dejo de amarla, al contrario, cada día le parecía que se enamoraba más de ella. Quizá tuvo que ocurrir lo de su lesión, pero tras que se recupero y se quedaron un rato sentados viendo el atardecer, finalmente reunió el valor para pedirle que fuese su novia. - hemos pasado de todo juntos, pero no importa que tantas cosas más tengamos que vivir…. Siempre será Hipo y Astrid – recita viendo al horizonte donde el sol ya estaba a poco de esconderse por completo – muy bien amigo, ya es hora de irnos – da la media vuelta esperando ver a su dragón atrás suyo, sin embargo, solo se encontraba él – ¿Chimuelo? El movimiento de unos arbustos lo alerto, dándole la clara señal que el juguetón de su dragón se encontraba ahí, en un vano intento de ocultarse de él. Sonrió divertido por la actitud tan infantil que ocasionalmente su amigo tenía, aunque a él igualmente le divertían estos improvisados juegos. Comenzó a acercarse siguiendo el movimiento de la maleza sonriendo confiado, esta vez sí lo tomaría por sorpresa. -oh vaya…. ¿Dónde podrá estar escondido Chimuelo? – dice teatralmente en voz alta – no creo que este entre los arbustos…. – se acerca a estos – es demasiado listo para…. Pero en vez de encontrar a un escurridizo furia nocturna, cuya lengua le lamiera la cara llenándolo de espesa baba de dragón, sucedió totalmente todo lo contrario. Sus labios fueron raptados por el sabor de otros labios que se posaron fieramente en su boca, dejándolo totalmente cual piedra. Apenas y su cerebro logro procesar a la hermosa vikinga rubia que lo besaba tan inesperadamente, a la que, tras que supero la tremenda sorpresa, logro corresponderle, volviendo el posesivo beso que le daba a uno más devoto y tierno, aunque no duro mucho, ya que Astrid abruptamente se separo de él, dejando a Hipo con los ojos cerrados y los labios al aire, casi se cae de frente al seguir inclinado en busca de querer continuar con el contacto de los labios de su novia. -muy mal Haddock – se cruza de brazos mirándole entre desafiante y coqueta – estabas completamente distraído, si Viggo te hubiese encontrado así, fácilmente hubiera podido atacarte y llevarse a Chimuelo -aah…. Eeemm…. Astrid – titubeo momentáneamente como si, por unos segundos, hubiese olvidado el nombre de su novia, incluso de como respirar – hola Astrid – pero que idiota, pero es que todavía se sentía algo aturdido por el inesperado beso, fascinado pero aturdido - ¿en que momento llegaste? – Astrid no puede evitar soltar una carcajada, Hipo lucia totalmente adorable - ¿Qué es tan gracioso? – le cuestiona divertido alzando una ceja -de verdad que te tome completamente desprevenido…. ¿en que tanto divagaba tu inquieto cerebro como para no haber notado que llegue desde hace varios minutos, y que, además, me robe a tu dragón? -pues…. – se acerca a ella y la toma de la cintura – pensaba en aquella hermosa vikinga que acaba de robarme tan impredecible beso – susurro viéndola fijamente, observando, para su deleite, como las mejillas de Astrid se sonrojaban tenuemente al tiempo que mostraba una dulce sonrisa - ¿y donde están los dragones por cierto? – Astrid emite un fuerte silbido y a continuación, tanto Tormenta como Chimuelo salen detrás de una gran roca – gracias por alertarme Chimuelo – dice sarcástico, Chimuelo gruñe burlándose – dragón traidor Entonces, ambos dragones comenzaron su usual juego de corretearse, llegaba a ser curioso de echo que fuesen los dragones que mejor se llevaban, es decir, todos los dragones de sus amigos convivían muy bien, nunca había problemas por peleas entre ellos, pero Tormenta y Chimuelo parecían que desarrollaron una estrecha amistad, al igual que sus jinetes. -¿y que estabas haciendo aquí Hipo? – pregunta al tiempo que se iba a sentar a la orilla del acantilado – llegue a pensar que irías a buscar problemas -no estoy tan loco Astrid – se sienta a un lado de ella – tan solo me entretuve viendo el atardecer – la ve sonreír, la ha llegado a conocer tan bien que podía leer cada uno de sus gestos, y podía adivinar que para ella el atardecer tenía el mismo significativo recuerdo. Astrid recarga su cabeza en el hombro de su novio mientras este la rodea por la cintura, tal como aquel día en que se hicieron novios. De esa forma, en un cómodo silencio, se quedaron mirando el cielo que ya tenia un degradado tono azul claro. Nuevamente su mente comenzó a divagar. Pensaba divertido en como la vida ha dado tantos giros inesperados que cambiaron por completo todo a su alrededor, toda rutina a la que estaba acostumbrado, empezando por que ahora vikingos y dragones eran amigos y aliados, aunque aun no todos pensaban de esa forma como en su pueblo, como otros lugares en que los dragones incluso eran sus defensores y los trataban como criaturas dignas de respeto. Todavía existían personas que abusaban de tan nobles criaturas usándolas para fines egoístas, haciéndolos pelear entre ellos, tratándolos como esclavos o como única alternativa de cura ante una mortal enfermedad, todo por dinero y poder. -¿acaso tu cabeza nunca se toma un descanso? – rompe el silencio Astrid, sacándolo de su debate interno – se nota claramente que le estas dando muchas vueltas a algo – ella también lo conocía demasiado bien -todo este asunto de Viggo…. Astrid, tenemos que ponerle un alto antes que más dragones o personas inocentes se involucren en su retorcido negocio – ella toma la mano de él, demostrándole que contaba con su incondicional apoyo, Hipo le sonríe – pero mi padre tiene razón, con alguien como Viggo no podemos actuar precipitadamente, tenemos que tener un buen plan que ni Viggo vea venir…. Debo tomarlo con calma, asegurarme que nadie de los nuestros salga herido y para ello debo pensar minuciosamente…. Tener un plan en el que tenga asegurado que nada quede suelto -eso llevara tiempo…. Estamos hablando de Viggo, tenemos que cubrir hasta el más improbable contra ataque, no será sencillo – analiza Astrid -lo sé…. Pero si queremos detenerlo hay que actuar con mucha predeterminación, no importa el tiempo o el esfuerzo que nos lleve – sus ojos verdes muestran su firme determinación -en ese caso…. – se pone de pie – comencemos a trabajar en ese plan cuanto antes – dijo con aquel fuego guerrero tan característico de ella – será más efectivo si ambos trabajamos en ello – extiende su mano para ayudarlo a ponerse de pie, el acepta el ofrecimiento y al estar los dos de pie, se quedan mirándose a los ojos, perdiéndose uno con el otro. Momento que se perdió cuando los dos juguetones dragones que se correteaban pasaron junto a la pareja empujándolos y haciéndolos caer. Hipo reacciono a tomarla de la cadera y darle la vuelta para que el peso de Astrid cayera encima suyo. -aaag…. – se queja sobándose la cabeza – Astrid estas bi…. Lo interrumpe al tomarlo de la nuca para acercarlo y besarlo con fuerza, pero al mismo tiempo con dulzura, combinación tan diferente que solo Astrid podía lograr. Empieza a corresponderle rodeándola con sus brazos, esa mujer un día le provocaría un infarto si seguía besándolo de esa forma que hacía que el corazón se le detuviera momentáneamente, pero era algo que no le molestaba en absoluto, de echo moriría feliz. -procurare hacer esto más seguido – murmuro coqueta con sus brazos aun rodeándolo de la nuca – pones una expresión muy graciosa cuando no te esperas que te bese – se gira con cuidado para ponerse de pie, dejando a Hipo sentado en el suelo con una sonrisa de idiota enamorado viendo como su novia llamaba a su dragona a quien, al tenerla cerca, le rasca cariñosamente la barbilla antes de montarla. Tal escena era muy usual, al menos en los últimos tres años, ya que tras que cumplió 13, comenzó a entrenarse duramente para ser la primera vikinga de su generación en tener el honor de matar a un dragón. Aun le parecía increíble que aquella misma vikinga ahora tuviera a un dragón a quien consideraba de mejor amiga y confidente, incluso ha llegado oírla hablando con ella como si estuviese conversando con otro humano - ¿te vas a quedar ahí sentado todo el día? – lo saca de su trance viendo divertida lo que causo en su novio por el simple echo de besarlo sin previo aviso -aah…. Este…. No…. Creo que no – se pone de pie preguntándose internamente si su cerebro en algún momento volvaria a trabajar con eficiencia. Astrid de nueva cuenta no puede evitar reírse por el comportamiento de Hipo - ¿y ahora que te parece tan divertido? -pues tu Hipo…. En definitiva, cada vez que vea una oportunidad de besare sin que lo veas venir, la cara que pones no tiene precio -muy graciosa…. Ya quisiera ver la cara que pones si yo te beso así de la nada – comenta casual montándose en Chimuelo -dudo que logres tomarme desprevenida Haddock -alardea -oh, entonces eso es un reto Hofferson – ambos se sostienen la mirada, pactando de esa forma su peculiar reto. Astrid emprende el vuelo mientras Hipo se les queda mirando hasta perderlas en el cielo, solo regresa a tierra al oír a su dragón emitir una especie de risa burlona – tú también amigo? – le reclama – claro, mi cara de idiota enamorado debe ser de lo más jocoso – comenta sarcástico, pero en realidad no le importaba lo patético y bobo que pudiese llegarse a ver cada que Astrid lo besaba tan inesperadamente, ya que la adrenalina que sentía en su corazón solo se comparaba con la increíble sensación al hacer alguna acrobacia al vuelo con Chimuelo – regresemos amigo…. Tengo que ponerme a trabajar en dos planes. Uno para tenderle una emboscada a Viggo y otro para ver la expresión de mi novia al tomarla desprevenida con un beso – emprenden el vuelo, aquello seria un juego muy emocionante Su relación era un secreto que, por el momento, quisieron mantener entre los dos, así que cuando se reunían para trabajar en la estrategia para recuperar el ojo del dragón, procuraban que fuese durante la noche en la cabaña de Hipo mientras los demás dormían. Las charlas triviales y las risas no faltaban en sus reuniones al estar trabajando en el plan de la misión, además se solían turnan para traer algún aperitivo y hacer la noche de trabajo menos pesada, aunque teniendo la compañía del otro era más que suficiente. Tener el punto de vista de Astrid le ayudaba bastante, especialmente porque cuando se atoraba en algún punto de la estrategia, Astrid le daba muchas ideas e incluso le hacia ver puntos que estaba pasando por alto, sin duda era una chica extraordinaria. -ya casi cubrimos todos los puntos – dice Astrid viendo analíticamente el detallado mapa que Hipo ha ido dibujando en los días que llevaban tramando la misión – pero quizá el grupo de aquí está algo desprotegido – pone un dedo en la zona del mapa – si hay cazadores ocultos serian un blanco fácil -tienes razón…. Necesitamos a alguien que este resguardando esa zona – trata de pensar en la persona adecuada para ello, pero en eso, oye a Astrid bostezando y tallándose los ojos – ya hemos hecho demasiado por hoy…. Vayamos a descansar – le pide tomándola gentilmente de la mano, Astrid asiente con una sonrisa cansada – te agradezco mucho que estés conmigo en esto – le da un cariñoso beso en la frente -ese no cuenta, pero igual fue lindo -ya tendré la oportunidad de sorprenderte – dice alzándose de hombros -pues será mejor que te apresures, porque yo ya te llevo una gran ventaja – se acerca al rostro encandilado de Hipo con coquetería -según tengo entendido, el reto fue que yo te tomara desprevenida, no quien besaba a quien más veces -muy listo Haddok – le da un fugaz beso de buenas noches, pero fue suficiente para arrancarle a Hipo una boba, pero tierna sonrisa – descansa…. Y más te vale que no continúes trabajando en la estrategia sin mi – le deja en claro, luego sale de la cabaña del joven jinete Da un prolongado suspiro tras haberse quedado mirando la puerta por donde su novia había salido. Ya de por si ha amado a esa mujer desde niño, pero actualmente, sentía que cada día se enamoraba más de ella, especialmente con esa maravillosa costumbre de abrazarlo o besarlo cuando menos se lo esperaba y en los momentos que más lo necesitaba. Se echo de espaldas a su cama con las manos detrás de su nuca, recordaba cada una de las veces que su astuta novia lo tomaba por sorpresa al reclamar con fuerza sus labios, así como sus inútiles intentos de robarle a ella un beso, Astrid era demasiado lista, siempre en alerta, y claro que no se lo dejaría fácil. Durante las noches que se reunían a trabajar en la estrategia para recuperar el ojo del dragón, no veía muchas oportunidades de tomarla desprevenida, pese a estar solos, la tenia muy cerca por lo que fácilmente predeciría sus intenciones de besarla. En una ocasión la encontró descansando en un claro lleno de flores de lavanda tras aterrizar de su vuelo matutino con Tormenta, primero se aseguro que no hubiera nadie alrededor, luego, aprovechando que Astrid se había quedado dormida acostada sobre el césped, comenzó a acercársele sigilosamente, únicamente Tormenta reparo en su presencia, pero basto que le hiciera un gesto de guardar silencio para que la dragona fingiera no verlo. Se puso de rodillas, y colocando cuidadosamente sus manos a los costados de Astrid para quedar arriba de ella sin aplastarla con su peso y despertarla, comenzó a acercar su rostro con lentitud, aprovechando el deleite a sus pupilas al ver el hermoso rostro de Astrid tan sereno, pero en cuanto sus ojos apenas comenzaban a cerrarse, repentinamente es tomado por el cuello de su armadura tirándolo de espaldas al césped. Ni siquiera termino de procesar el tan abrupto cambio de ambiente cuando unos posesivos labios se posaron en los suyos, sonrió antes de empezar a corresponderle, ni hablar, una vez más, el impactado termino siendo él. -tienes que hacer algo mejor que eso Haddok – demando muy cerca de su rostro, y sin más, monta a Tormenta alzándose en vuelo. Como siempre que solía darle ese tipo de besos, se quedo mirando perdido y con una enorme sonrisa, la dirección por donde se habían ido. Esa chica terminara causándole un infarto. Los cazadores no esperarían a que Hipo y Astrid terminaran de desarrollar el plan contra ellos, por lo que los incidentes no pararían. Esta vez, Viggo y su armada de barcos nuevamente atacaron a la isla de los defensores del ala, así que Hipo y los demás jinetes no dudaron en ir en su ayuda. La batalla fue dura, esos sujetos cada vez se hacían más resistentes a los ataques de dragones, incluso del gran defensor Erupciodon. Gracias al impecable trabajo en equipo y liderazgo tanto de Mala como de Hipo, lograron hacer que se retiraran, aunque a Hipo le pareció que fue algo apresurada. Únicamente habían atacado a la defensiva, casi no hubo respuesta de contra ataque -gracias jinetes de dragones – aclama Mala al terminar la batalla – siempre bendeciré el día en que nos aliamos con ustedes…. Pasen por favor a degustar el generoso banquete que tenemos para ustedes en muestra de nuestro profundo agradecimiento Throk los guio al gran comedor. Los gemelos estaban hablando sobre una ridícula apuesta de ver quién podía comer más antes de vomitarse, Patan iba alagándose a si mismo presumiendo que esos cazadores nunca podrían en contra de Colmillo y él, y Astrid le dirigió una disimulada sonrisa a Hipo antes de irse con los demás, Hipo por supuesto le devolvió el gesto antes de mirar de nuevo el rumbo por donde los cazadores se retiraron. -¿Qué te preocupa Hipo Haddok? – le pregunta Mala parándose a lado del jinete -la manera de pelear de los cazadores, esta vez…. Fue diferente. Parecía que solo buscaban provocarnos para que los atacáramos, no es el estilo de Viggo – forzaba a su cerebro de tratar de adivinar que estaba tramando esta vez aquel mercenario -no tiene caso que te angusties ahora por eso…. Es mejor que te concentres en recuperar el ojo del dragón – Hipo suspira en un intento de sacar a los cazadores y sus planes de su mente – ven a comer, merecen descansar un poco tras la batalla que dieron hoy – se retira dejando a Hipo solo con sus sospechas Tenía razón, era mejor seguir concentrándose en el plan para la misión de recuperar el ojo del dragón, no podía haber falla alguna en él. Sin embargo, no podía dejar de darle vueltas a lo ocurrido en esa batalla, es decir. ¿Qué ganaba Viggo con dar ataques defensivos? También estaba el hecho de que, de toda su armería, únicamente no uso un barco, parecía incluso actuar únicamente como barrera ya que fue el que más daños recibió. Emitió un sonoro suspiro frustrado al no tener siquiera una teoría, solo esperaba que Viggo no se le adelantara en sus planes como siempre. No podía perder si quiera un segundo, debía seguir trabajando en la estrategia para tenerla cuanto antes. Fue rumbo al comedor con la única intención de informarles a sus amigos que él regresaría primero a la orilla del dragón pero que ellos podían quedarse a seguir disfrutando del banquete que les prepararon. Claro que no conto con que alguien lo tomara de la muñeca y con una asombrosa fuerza, lo jalara hacia un pilar, donde lo arrinconaron contra este y asaltaron sus labios en un demandante beso. Nuevamente su novia, Astrid Hofferson, lo puso en jaque al besarlo de esa cardiaca forma tan impredecible, y vaya que era oportuna, con aquel beso consiguió que su cuerpo y mente se relajaran a tal grado que incluso casi lo hace olvidar quien era Viggo. No dudo en rodearla por la cintura correspondiéndole con todo el cariño y gratitud que le profesaba. -¿Cómo es que siempre sabes cuando más necesito de esto? – murmura Hipo rodeando a Astrid por la media espalda -siempre sigo a mis instintos – responde alzándose de hombros – vamos jefe…. Debe alimentarse o no podrá seguir trabajando en su compleja estrategia – lo toma de la mano llevándoselo al comedor, sobra decir que Hipo cambio sus planes de regresar antes a la orilla del dragón Como cada noche antes de irse a dormir, Hipo, junto con su fiel amigo, Chimuelo, daban su cotidiana ronda nocturna por los alrededores para asegurarse que no hubiese algún problema con algún dragón o que los cazadores tramaran una emboscada mientras dormían. Todo parecía en orden, sin problemas podía regresar a su cabaña para continuar trabajando en el complejo y detallado mapa que mostraba gráficamente la mision, quedaban varios detalles que pulir todavía. Un sospechoso ruido alertaron, momentáneamente, a jinete y dragón, aunque la inquietud no le dura nada a Hipo, al contrario, muestra una confiada y divertida sonrisa mientras le indica a Chimuelo que baje la guardia. Se va acercando a unos arbustos que eran la fuente del ruido, movió el follaje, encontrándose con la mascota de Brutacio, Gallina. A decir verdad, se sintió algo decepcionado, pensó que seria Astrid tratando de emboscarlo para besarlo. -¿Qué haces aquí? – le pregunta a Gallina, esta cacarea como respondiéndole – anda, regresa con Brutacio antes que se ponga a destruir media isla por buscarte – la saca de entre los arbustos para empujarla en dirección a las cabañas, esta corre lejos suyo – incluso ya la espero a cada momento – refiriéndose a Astrid y sus impredecibles besos – regresemos ya amigo…. Astrid no tarda en llegar a mi cabaña para continuar trabajando Le pareció extraño encontrar su casa en total oscuridad, recordaba claramente haber dejado una lampara de aceite prendida encima de su escritorio. Le restó importancia, quizá simplemente no tenia el suficiente aceite y se apagó. Cerro la puerta una vez que Chimuelo entro y se fue a un rincón a recostarse, entonces, sintió unos brazos rodeándolo por el cuello y luego un ya muy familiar contacto con sus labios chocando con otros, no necesito ver para corresponderle de inmediato rodeándola por la cintura. -estás haciendo que me acostumbre demasiado a esto…. Astrid – enfatiza su nombre dejando en claro que sabia claramente que era ella pese a la profunda oscuridad -¿en serio? – le oye con sarcasmo y sintiéndola alejarse de él. La oscuridad se extingue cuando Astrid enciende la lampara de aceite, dejándole verla al fin – porque si fuese así entonces ya no te tomaría desprevenido…. Y sigo consiguiéndolo – se regocija sonriendo orgullosa -tienes un talento innato para el elemento sorpresa – va su lado y comienza a desenrollar el pergamino que era cada vez más grande, con más trazos de barcos, montañas y siluetas que señalaban con claridad y detallismo el complejo plan – me tardaría mucho más elaborar un plan para besarte por sorpresa, el cual seguramente fallaría -no necesitas romperte tanto la cabeza para eso Hipo – dice inspeccionando el mapa al tiempo que mostraba una dulce sonrisa – y bien…. ¿en que nos quedamos? -tengo la teoría de que, de alguna manera, Viggo está creando un arma resistente a cualquier ataque de dragón, no importando la especie – mira con seriedad el mapa – tenemos que evitar que la use lo menos posible, de preferencia que no la use en absoluto – frunce el rostro – el problema es que no sabemos donde la esconde -entonces, lo que tenemos que hacer es pasar desapercibidos – sugiere Astrid – si llegamos atacando les daremos tiempo de sacar el arma…. Tenemos que acorralar a todos los cazadores posibles para que no den la alerta -en ese caso…. Hay que reacomodar todas las posiciones – baja su cabeza frustrado, ahora debía armar un nuevo plan y el tiempo se les venia encima -tranquilo…. – toma el apretado puño de su novio, consiguiendo relajarlo – yo te ayudare, no importa cuantas noches tenga que pasar en vela…. Estoy contigo – le sonríe, Hipo, ya más relajado, la besa en la mejilla Tras esa noche, se dedicaron con más esmero a cambiar radicalmente su estrategia, lo que les tomo un par de meses más. Lo esencial, era pasar lo más sigilosos posibles y tomar a Viggo con la guardia baja, pero, aunque la idea era no combatir, de todos modos, cada uno tenía a alguien que le estuviese cuidando la espalda en caso de ser acorralado por algún cazador. Hipo puso a Astrid a vigilar que nadie fuese en ayuda de Viggo en lo que él y Chimuelo le arrebataban el ojo del dragón, después de todo, le confiaba a Astrid totalmente su vida. -ya casi esta listo…. – revisa el mejorado mapa, ya tenían prácticamente todo cubierto, era a prueba de fallas. Eso esperaba – aunque todavía me siento algo inquieto…. Nunca se es demasiado precavido con alguien como Viggo – Chimuelo se le acerca tocándole la mano con el hocico, Hipo sabia que esa era su manera de decirle que contaba totalmente con él – gracias amigo – le acaricia la barbilla – tienes razón, todo saldrá bien…. Tengo a valiosas personas apoyándome – mira en dirección a su cama, donde una hermosa vikinga dormía profundamente Se le acerco sigilosamente e inclinándose de rodillas para apreciar mejor cada facción de su rostro, sus negras pestañas, sus blancas mejillas, su largo cabello de oro que en ese momento traía suelto y se esparcía cual cascada por la cama, y en especial, aquellos labios que constantemente reclamaban con dureza su boca sin que el pudiese verlo venir, algo que le fascinaba que hiciera, ya que siempre llegaba en el momento más oportuno, parecía que Astrid lo conocía tan bien que notaba cuando se encontraba al borde del estrés por el cumulo de pensamientos que lo agobiaban. Su vida seria tan distinta sin ella, nunca hubiese podido pensar en tan detallado plan si no la hubiese tenido a su lado apoyándolo incondicionalmente, de hecho, ella ha estado ahí desde el inicio, también teniendo un enorme papel en el cambio de Berk respecto a los dragones, y ha continuado aportando mucho desde entonces. Aparto uno de sus rubios mechones que le caían en su rostro, para luego taparla con un cobertor. Enrollo una de sus camisas de algodón con la que improviso una almohada y le acomodo la cabeza para que descansara lo más cómoda posible, debía estar realmente cansada, Astrid usualmente tenia el sueño demasiado ligero al estar constantemente alerta pero al parecer, al estar con él, podía darse el lujo de bajar la guardia porque confiaba totalmente en que la cuidaría, dicho pensamiento le hizo sentirse bien consigo mismo. Tomo nuevamente asiento delante de su escritorio con la intención de darle un rápido vistazo al mapa, sin duda la estrategia era excelente, todo gracias a la grandiosa ayuda de Astrid, le debía demasiado. Lo inspecciono un par de veces más antes de irse a descansar a lado de Astrid, si, no era la primera noche que su novia se quedaba en su cama dormida y él, no atreviéndose a despertarla, se acomodaba a su lado, esto no le molesto en lo absoluto a Astrid la primera mañana que se despertó y se encontró siendo rodeada por los brazos de su novio que estaba profundamente dormido, al contrario, empezó a quedarse más seguido diciendo que solo se recostaría un momento es su cama pero siempre terminaba quedándose dormida. -parece no haber falla alguna – murmura para si mismo viendo el mapa La estrategia cubría prácticamente todo, nadie estaba desprotegido y si tenían éxito, no habría necesidad de tener una peligrosa batalla entre jinetes y cazadores, solo sería una misión de recuperación. Sin embargo, una probable situación le vino a la mente. Todos los jinetes estaban protegidos tanto por otro compañero jinete, que estaría cubriéndolo, así como sus fieles dragones que irían en su rescate si los derribaban o capturaban, pero, eran dragones que podían volar sin la necesidad de tener a su jinete montándolo, y ese no era el caso de su amigo que dormía plácidamente sobre su roca, si lo llegaban a derribar, tanto él como Chimuelo estarían en peligro, claro tenía a Astrid cubriéndolo, pero…. ¿y si ella estaba ocupada defendiéndose o ayudando a otros? Era necesario llevarse su traje de vuelo, solo lo usaría en alguna emergencia que tenga que volar por si mismo, pero no esta de más hacerle algunos ajustes, así que, olvidándose de su cansancio, comenzó a hacer primero el diseño del mejorado "dragón volador", ya tenía la base después de todo, no le tomaría mucho tiempo. "Hipo" oía una suave voz llamándole entre sueños, pero se negaba a despertar "Hipo", sentía que movían con insistencia su hombro, "vamos, despierta", gruño en reclamo, estaba demasiado cansado. -Patan, devuélveme mi peluche de dragón – murmura dormido. Primero oye una risa, para luego ser babeado en la cara por una viscosa lengua que lo hace despertarse de golpe – ¡Chimuelo! – le reclama al dragón que, acompañado de su novia, comienza a reírse – que bien que se divierten a costa mía – suelta sarcástico limpiándose la baba de su cara -es que es imposible despertarte sutilmente Hipo, duermes como roca -quizá hubiera funcionado que me despertaras con un beso – insinúa juguetón -sabes que ese tipo de besos no son lo mío…. En todo caso ¿Qué hacías dormido en el escritorio? – exige saber cruzándose de brazos, Hipo por su parte, ríe nervioso rascándose la nuca – no me digas que seguiste agregándole más cosas al plan sin mi – se abre paso al escritorio, pero en lugar de encontrarse con los planos que ya se sabía de memoria, ve varios dibujos de alas junto a un traje que ya conocía muy bien - ¿de nuevo sigues con esto? – le reclama – Hipo, la ultima vez que lo usaste casi te matas -ya le he hecho todos los ajustes necesarios, y solo lo usaría en casos de emergencia que tenga que separarme de Chimuelo – trata de justificarse, Astrid suspirar tratando de no perder la paciencia -ya yo me encargare que eso trate de no suceder – se dedican una de esas miradas que decían claramente que siempre se cuidarían uno al otro – me voy a hacer mi vuelo matutino con Tormenta – y sin decir más, sale de la cabaña del castaño, bajo la atenta mirada de este Un par de días después, Hipo ya tenia listo el mejorado "dragón volador 2". Esta vez estaba confiado que estaba a prueba de errores, había revisado más de 10 veces los planos con todo detalle, modifico hasta el mínimo error y se planteo toda situación posible que le hiciera perder la planeación o se le dificultara. Ya se encontraba en lo alto de un acantilado con el traje puesto, listo para hacerle la primera prueba, Chimuelo se encontraba a lado suyo cuidándolo con recelo como cada vez que quería probar uno de esos inventos suyos. Esta vez no cometió el error de volar atreves de una fosa arriesgándose a estrellarse contra una roca, por lo menos ahora, si llegase a caer, seria en el mar. Camino un par de pasos hacia atrás para tomar impulso, y tras tomar aire, corrió lo más rápido posible aventándose desde lo alto del acantilado siendo seguido por su inseparable amigo. Únicamente requirió estirar los brazos para que para que la imitación de alas le hicieran elevarse. Grito eufórico al ver que su invento funcionaba a la perfección. Voló sin problemas por varios minutos, hasta que de la nada apareció frente suyo Dagur montando en su Gronkle, obligándolo a cambiar abruptamente de dirección para no estrellarse. No tuvo problemas con ello, pero fue tan rápido el movimiento que se torció la muñeca al tener que maniobrar tan repentinamente su traje de vuelo. Tuvo que llamar a su dragón para montarse en él, el dolor de su mano le estaba punzando dolorosamente. -Woow…. Hermano eso fue increíble – alaga emocionado Dagur, sin si quiera disculparse con Hipo por habérsele aparecido de esa forma – tu inventaste eso?... vaya que me sorprende tu ingenio -gracias…. – hablo entre dientes sobándose la muñeca – Dagur, no es que no me da gusto verte, pero…. ¿Qué haces por aquí? -oh, solo quería saber cuándo será la sangrienta batalla contra Viggo – choca su puño contra la palma de su mano, haciendo una expresión que le hacía honor a su sobre nombre -primero, no será una sangrienta batalla, la idea es infiltrarnos lo más sigilosos posible y recuperar el ojo del dragón – eso parece desanimar un poco a Dagur – y segundo, aun no tenemos una flecha establecida, primero tengo que exponer el plan ante mi padre y Berk -muy bien señor pacifista – se cruza de brazos – eso le quita lo divertido, pero, aun así, cuanta con nosotros – dan la media vuelta, volando de regreso por donde sea que hayan venido Hipo suspira frustrado y con el dolor punzándole la muñeca. Por lo menos la interrupción de Dagur sirvió para darse cuenta de que las correas de maniobra de su traje de vuelo estaban demasiado tensas, por eso, al maniobrarlas tan precipitadamente, se lesiono. Ya se encargaría de arreglar ese detalle después, por ahora, debía encargarse de disimular su lesión, especialmente de Astrid, si se enteraba que fue a probar si traje de vuelo sin ella supervisando para ir en su rescate en caso de que se fallara, seguramente lo golpearía sin piedad con su hacha. Pero no podía esperar a que regresara de entrenar a los jinetes de Berk para la misión, tenia que probarlo lo antes posible para tenerlo en perfecto funcionamiento durante la emboscada. Sin embargo, conocía perfectamente que Astrid no aceptaría ninguna excusa, tendría que disimular la molestia en su muñeca, probablemente se le pase pronto. -los jinetes de Berk ya están listos – le informa Astrid revisando nuevamente el detallado mapa, como era usual, ya de noche dentro de la cabaña de su novio -perfecto…. Entonces en una semana actuaremos – ambos asienten. Hipo mira con minucia el mapa frunciendo el rostro, Astrid conocía muy bien aquel gesto inquieto -deja de tratar de encontrar algún error Hipo, el plan es perfecto…. Recuperemos el ojo de dragón – lo toma de la mano, pero en eso, nota como Hipo se tensa momentáneamente, como conteniendo un quejido - ¿Qué pasa Hipo? -no, no es nada…. Solo estoy cansado…. Ya sabes, con todo esto, no he dormido muy bien – no le cree por la simple acción de Hipo de mover más de lo normal sus hombros al dar tal excusa, además de que miraba a cualquier dirección excepto a ella, algo le ocultaba Toma con más firmeza su mano corroborando que efectivamente lo que ocultaba Hipo era una herida en su muñeca. Sin pedir permiso, le alza la manga, descubriendo que Hipo tenía la muñeca hinchada y morada. -por los Dioses!... ¿Hipo, como te hiciste esto? -pues…. -y quiero la verdad – exige mirándolo severamente. Hipo la mira de reojo suspirando derrotado, no se creería ningún de las excusas que se invento -fue probando mi traje de vuelo – confiesa – pero no es porque me haya caído o estrellado, de echo estaba funcionando perfectamente, pero de la nada apareció Dagur mientras volaba y tuve que maniobrar rápidamente para no estrellarme, creo que las correas estaban muy tensas y por jalarlas con tanta fuerza y tan repentinamente creo que me lastime – explica atropelladamente sin atreverse a mirarla – Chimuelo estuvo todo el tiempo conmigo vigilándome…. ¿Verdad amigo? – busca la ayuda de su dragón quien gruñe afirmando -no me importa que Chimuelo estuviese contigo…. Y no es contra ti chico – dirigiéndose al furia nocturna – se que tu eres mucho más sensato que este cerebro de carnero – Chimuelo ríe burlándose de su jinete, este le mira con reclamo por su gran ayuda – te deje en claro que no lo probaras si no estaba contigo…. ¿Qué tal si Chimuelo no pudiera rescatarte de una caída?, no solo te hubieses puesto en peligro a ti, si no también a él – le hizo saber, sabía que se molestaría – enserio que a veces eres tan…. Tan…. – trataba de contenerse de decirle algo de lo que luego se fuese a arrepentir -son tan…. – que la mirara con esa sonrisa divertida y retadora provoco que se enfadara más -desconsiderado cabeza de carnero, ingrato, imprudente, idi….. Los labios de Hipo la callan al posarse suavemente sobre los suyos. Era un beso tan cálido, tan suave y tierno que rápidamente todo su enfado se esfumo para dedicarse a corresponderle y disfrutar más de la exquisita caricia que le brindaba su boca. Cuando ella le robaba un beso de improviso, solía ser algo posesiva, exigente. Pero Hipo era todo lo contrario, el era calmado, sin prisas, todo lo que el representaba. Era asombroso como toda su molestia que tenía con él se fuese en picada con tan solo un beso. -creo que ya he encontrado el momento adecuado para sorprenderte – alardea juguetón tras separarse. Astrid, efectivamente por un buen rato, se queda sin saber que decir, enserio que la había dejado sin armas para seguir atacando. Solo reacciono cuando Hipo comenzó a reírse -idiota – lo empuja levemente del pecho, desviando la mirada – no me hagas enfadar de nuevo -entonces eso quiere decir que ya no lo estas – asegura con su permanente sonrisa en su rostro -no tientes a tu suerte Haddok – pese a ser una amenaza, ya se le veía más calmada – es que no quiero que nada malo te pase – dice tomándolo suavemente de la mano lesionada -Astrid…. – con su otra mano, la toma de la mejilla – no puedo prometerte que nada me pasara, somos vikingos y jinetes de dragones, inevitablemente nos vemos en algún riesgo…. Pero si evitare en lo posible que sufras, ya sea por mi o por cualquier causa – le besa la frente – perdóname por ocultarte esto…. No quería preocuparte -más te vale que no lo vuelvas a hacer, no siempre te funcionará besarme cuando este enfadada contigo – lo golpea en el hombro – vamos a vendarte la mano, se pondrá peor si no te pones algo para bajar la hinchazón – lo lleva a donde sabía que tenia todo lo necesario para curarlo En lo que Astrid le curaba con sumo cuidado su lesión, él aprovecho para mirarla con solemnidad, le era inevitable observarla como si estuviese contemplando el paisaje más hermoso de la tierra, y es que, ante sus ojos, Astrid era precisamente eso. Le encantaba ir descubriendo cada una de las facetas de su novia; estaba claro, la que todos conocían y admiraban, la vikinga más hábil y fuerte, una oponente a quien nadie a podido vencer en un combate cuerpo a cuerpo. Pero, existía su lado consentidor y mimoso con la que trataba a Tormenta, al verla de esa forma muchas veces se ponía a fantasear como seria con hijos propios, era un escenario que estaba lejos de hacerse realidad pero que adoraba imaginar. Orgullosamente podía decir que solamente él ha visto su lado cariñoso y coqueto que mostraba al estar solos, sus ojos celestes mostraban un encantador brillo cuando la abrazaba o la miraba con atención, solamente con él reflejaba un mundo de sentimientos, justo como estaba pasando en ese momento en que lo curaba. En todo el tiempo, sus labios mantuvieron una dulce sonrisa mientras que sus ojos parecían incluso más brillantes y claros, se sintió bien consigo mismo al pensar que tal expresión de felicidad fue por causa del beso con la que al fin, la sorprendió. -ya esta listo…. Trata de no moverla mucho – dice al terminar con su tarea -te lo agradezco – susurra con voz aterciopelada – siempre estás ahí para mí cuando más lo necesito – junta su frente con la de ella. Cada día, especialmente al besarlo o abrazarlo tan inesperadamente, sentía que se enamoraba más de ella (Hipo pov) Con el paso del tiempo, me acostumbre tanto a la presencia de Astrid que ya eran pocas veces que me tomaba desprevenido, ya que, aunque estuviese solo concentrándome en cualquier cosa, podía oler su inconfundible aroma a flores de lavanda, pero claro, de todos modos, me dejaba besar, era impasable impedírselo. Existían veces en que me encontraba tan estresado que ni siquiera podía reaccionar cuando me tomaba del brazo, me jalaba a ella y reclamaba el contacto de nuestros labios, cuando hacia eso toda frustración se iba y ella lo sabía, por eso mismo le agradecía infinitamente que siempre apareciera cuando más la requiero cerca de mí. Una vez que mi padre me dejo libre de sus lecciones, al menos por el día de hoy, me dirigí a la fragua para darle un poco de mantenimiento a la cola de Chimuelo, quien me seguía de cerca. Se emociono cuando le dije que iríamos a dar un vuelo nocturno con Tormenta y Astrid, yo también ya estaba impaciente de pasar un momento a solas con mi novia, plegara silenciosa que se me cumplió al verla esperándome delante de la fragua. -llegas temprano My Lady – le digo al estar frente a ella - ¿tan impaciente estabas por verme? – le molesto juguetón -cállate y ya vámonos – obstinada, me esquiva para montarse en Tormenta -supongo que tu cola resistirá un vuelo – Chimuelo asiente impaciente, no lo culpo, ya teníamos días sin salir a volar – pues…. En marcha – monto en él y, al mismo tiempo que Astrid y Tormenta, emprendemos el vuelo Volábamos tranquilamente rumbo al ocaso uno junto al otro. Ocasionalmente nos dedicábamos mutuas miradas y sonrisas, dándonos a entender sin palabras, que los atardeceres nos traían a ambos el recuerdo de cuando nos hicimos novios. Repentinamente, Astrid eleva a Tormenta por encima de las nubes, haciendo que la pierda de vista, intento seguirla, pero no lograba ubicarla entre tantas nubes. Sonreí encantado al descubrir sus intenciones, por lo que gustoso le sigo el juego y comienzo a buscarla por de entre las nubes que tenían variados colores cálidos entre rojo y anaranjado. Gracias a que el azul de Tormenta contrastaba un poco, logro localizarla, así que rápidamente vuelo hacia ella comenzando una divertida persecución llena de risas, cuanto adoraba oírla reír. Estaba por alcanzarla, pero hábilmente se volvió a elevar por encima de mí. De un momento a otro, sentí sus labios en los míos, solo que ella estaba de cabeza por lo que fue un beso muy fugaz al estar ella planeando de cabeza para robarme un beso en pleno aire. La veo alejarse volando al lado contrario de a donde yo iba y sin dudarlo, le doy la indicación a Chimuelo para que las siguiera. Terminamos aterrizando a la orilla de un acantilado que era adornado por varias flores de lavanda plantadas en un fresco y verde césped, así como varios arboles que brindaban una acogedora sombra. Desde ese lugar teníamos una maravillosa vista del atardecer que estaba a unos pocos minutos de darle paso al anochecer, incluso ya la luna llena comenzaba a verse. Me giro sobre si mismo estirando mis brazos encontrándome con una escena que enternece mi corazón. Astrid se había puesto de rodillas para tomar una pequeña flor de lavanda y acercarla a su rostro, dejándose deleitar con su aroma, yo coloco una rodilla en el césped sin despegar mi vista de ella, Dioses, podría decirse que gracias a los vuelos con Chimuelo he visto muchos lugares asombrosos, pero nada se comparaba con hermosa escena que tenia justo frente a mí. -¿Qué pasa? – pregunta al notar que la observaba. Sonriendo como bobo, niego con la cabeza -eres hermosa – respondo alzándome de hombros, ella sonríe volviendo su mirada a la flor en sus manos Bajo mi atenta mirada cautivada, la veo poniéndose de pie y caminar a uno de los arboles para tomar asiento en el césped y recargarse en el tronco. Enfoca sus ojos en mí y sonriendo, estira su mano dándome la indicación que fuese con ella, yo no dudo en obedecer tomandome el atrevimiento de acostarme entre sus piernas recargando mi cabeza en su vientre, me dejo relajar cerrando mis ojos, disfrutando el fresco aire que llevaba a mis fosas nasales el aroma de las flores de lavanda que se mezclaba con la esencia de mi novia. -te vez cansado – susurra -todas estas lecciones de mi padre me tienen bastante aturdido – siento entonces sus manos acariciando suavemente mi cabello, Dioses, solo ella podía hacerme sentir sumamente tranquilo y en paz, incluso si al regresar a Berk mi padre me dice que debo hacer una docena de sillas para montar lo haría con gusto, hasta silbando alguna canción. Me quejo un poco al sentir que dejo de acariciarme el cabello, para luego, sentir sus manos ahora tomando mi rostro y, momento después, sus labios posándose en mi boca con suavidad y lentitud. Suspiro entre el beso llevando mi mano hacia su nuca, al terminar aquel contacto, nos miramos con ensoñación con los ojos entreabiertos, luego, sus manos vuelven a mi cabello, aunque esta vez se dedica a hacerme sus clásicas trenzas, yo por mi parte vuelvo a mi estado de relajación, con la diferencia que mi corazón latía fuertemente debido al dulce beso que me dio. No importaba cuantas veces lo hiciera, siempre provocaría que mi corazón latiese de esa forma y que se me escapara un largo suspiro cada vez que me besara y me abrazara de esa forma tan impredecible que hacían que cada día me enamorara más de ella.
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• 5d

Los dibujos de Hipo

Que lindoooo, tiene uno de Astrid durmiendo!!
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• 5d

Miradas que lo dicen todo

Vamos a hablar de esta pequeña escena. Es probable que sea el momento Hiccstrid más corto de todas las películas, pero aún así las miradas en sus caras dicen mucho. En estos pocos segundos, acuerdan en silencio casarse, comprometerse de por vida, gobernar uno junto al otro y estar juntos el uno con el otro, tanto a través del bien como del bando. Es posible que nunca tengamos una conversación verbal. Usted "intercambió entre los dos (no estoy contando el Te quiero" en RTTE; solo me quedo en las películas para esta publicación). El amor verbal "está reservado para Hipo y Toothless. Pero si este pequeño momento no es un "Te amo" de estos dos, no sé qué es.

La escena fue muy pequeña pero sumamente significativa. Amo que esos dos se comuniquen tambien con solamente miradas
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• 4/17/2019
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• 4/17/2019
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• 4/17/2019

Que les parece ?

Para mi es hermosicimo el paisaje que opi
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• 4/17/2019

Que lindo es el amor de un furia nocturna y luminosa

Nunca olvides un furia nocturna y luminosa
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• 4/17/2019
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• 4/17/2019
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• 4/16/2019

Quien fue el mejor villano?😒

Yo creo q fue Johan de RTTE.
Para ti quien fue?
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• 4/16/2019

La otra pareja

Siguiente pareja Numero. 2.
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• 4/16/2019

Son la pareja mas hermosa ?

Holaaaaa chicos como están hoy les tengo una decisión difícil para todos Tendrán que decidir en la pareja Numero. 1. Y Numero. 2.
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